Factura de obra enviada y negocio abierto: qué hacer si la ejecución es defectuosa

En reformas y adecuaciones de locales comerciales hay un momento crítico que muchos empresarios subestiman: recibir la factura cuando el negocio ya está abierto y la obra no está correctamente ejecutada.

En ese punto, el problema deja de ser “una obra” y pasa a ser un negocio en funcionamiento que puede verse obligado a cerrar para corregir defectos graves. La forma de actuar en ese momento es clave para proteger la posición legal y económica de la empresa.

En este artículo explicamos qué debe hacer una empresa cuando recibe una factura de obra y la ejecución es deficiente, y cómo plantear correctamente una reclamación.

El error más común: pagar y y confiar en que ya lo arreglarán

Es muy habitual que el empresario, por presión del proveedor o por no frenar la actividad, opte por pagar la factura con la idea de que los problemas se resolverán después.

Desde un punto de vista legal, esto es un error grave:

  • El pago íntegro suele interpretarse como aceptación de la obra.

  • Se pierde fuerza negociadora.

  • Se dificulta enormemente cualquier reclamación posterior.

  • El proveedor pasa a controlar los tiempos (o directamente deja de responder).

Pagar una obra mal ejecutada debilita la posición de la empresa desde el primer momento.

Factura pro-forma no significa obligación de pago

Conviene aclararlo: una factura pro-forma no obliga automáticamente al pago.

En obras y reformas, la factura pro-forma suele utilizarse como entrega a cuenta, anticipo o propuesta de liquidación.

Pero no implica que la obra esté correctamente terminada ni aceptada. La factura definitiva debería emitirse solo cuando la ejecución es conforme.

Cuando la obra obliga a cerrar un negocio abierto

Aquí está el punto clave que muchos pasan por alto.

Si los defectos de ejecución son tales que para corregirlos es necesario cerrar el local, ya no estamos ante simples remates o repasos, sino ante una ejecución defectuosa con impacto directo en la actividad económica.

En estos casos, el daño no es solo técnico: hay pérdida de facturación, hay costes fijos que siguen corriendo y hay daño reputacional

Y todo eso es jurídicamente reclamable.

Qué debe hacer una empresa en esta situación: 

  1. Documentar inmediatamente las deficiencias: Fotografías, vídeos y relación detallada de defectos. Cuanto antes, mejor.

  2. Encargar un informe pericial independiente: El informe pericial no sirve para “opinar”, sino para acreditar que la ejecución es defectuosa, demostrar que no son simples remates, justificar que es necesario cerrar el negocio y fijar el nexo causal entre la mala ejecución y el daño. Es una prueba clave en cualquier reclamación.

  3. Solicitar presupuesto de reparación a terceros: El coste de rehacer correctamente la obra es el daño emergente. Debe cuantificarse con presupuestos independientes.

  4. Comunicar por escrito la disconformidad: La empresa debe dejar constancia clara de que no acepta la obra como finalizada, no acepta la factura en los términos emitidos y existen defectos graves pendientes. Siempre por escrito.

¿Se puede retener el pago o compensarlo?

Sí. Cuando existe un incumplimiento o cumplimiento defectuoso, la empresa no está obligada a pagar como si la obra estuviera bien ejecutada. Además, en escenarios como este, es perfectamente viable plantear compensación entre lo debido y los daños sufridos, retención total o parcial del pago, reclamación del coste de reparación y del lucro cesante.

El lucro cesante: la gran olvidada

Si la obra obliga a cerrar el negocio, el lucro cesante (beneficio dejado de obtener) es reclamable.

Para ello se suelen utilizar histórico de ventas, márgenes medios y comparativas temporales

No es una cifra arbitraria: se calcula y se acredita.

Todo ello, bien documentado, es jurídicamente sólido.

Conclusión

Cuando una empresa recibe una factura de obra y descubre que la ejecución es defectuosa, el peor movimiento es pagar sin reaccionar.

Y cuando, además, los defectos obligan a cerrar un negocio ya abierto, la situación cambia completamente: ya no hablamos de una obra, sino de daños económicos reales.

Actuar con estrategia desde el primer momento marca la diferencia entre asumir pérdidas innecesarias o proteger correctamente los intereses de la empresa.

En LBO Legal asesoramos habitualmente a empresas y empresarios en conflictos derivados de obras y reformas mal ejecutadas, especialmente cuando afectan a negocios en funcionamiento, combinando estrategia legal, prueba técnica y visión empresarial.

Gabriel Ramos
Socio de LBO Legal

Víctor López Jr.

35 años. Víctor López es fundador de LBO Legal y especialista en Derecho de las Nuevas Tecnologías y Derecho Internacional Privado. Tras su paso por escuelas de Londres y Edimburgo, se formó en la Universidad Pablo de Olavide donde estudió dos Masters Universitarios: Derecho de las Nuevas Tecnologías y Derecho Patrimonial Privado en el Mercado Global.

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